Actualmente la educación en Chile se
encuentra viviendo un colapso a nivel general, las influencias que tuvo el
modelo de educación vigente y las cuales fueron construyendo la estructura que
se implanta en los establecimientos educativos tiene sus bases en las reformas llevadas a cabo durante la dictadura de Pinochet, las cuales
paulatinamente fueron deconstruyendo la educación pública para derivar en una
educación de mercado, el subsidio a la demanda como forma de financiar la
educación comenzó a generar competencia entre instituciones[1].
Es también dentro de este periodo donde comienza a regir el gran ejemplo de
prueba estandarizada que sigue funcionado hasta el día de hoy: SIMCE.
Se va creando un modelo educativo que
responde a un modelo neoliberal en donde la competencia es una de las
principales características que es posible evidenciar tanto a un nivel macro,
que vendría siendo la adquisición de carácter de empresa de los
establecimientos educativos, y a nivel micro, que sería las metodologías
conductista aplicadas dentro del aula. No es posible entender lo que pasa en la
educación hoy en día si no pensamos en el modelo socioeconómico que rige
actualmente las políticas chilenas, porque sería bastante simplista criticar el
paradigma conductista o constructivista y la estandarización del conocimiento
sin situarlo como resultado de una economía que organiza todos los ámbitos
sociales.
Desde ese punto de vista es posible observar la segregación educativa que existe entre la educación privada y pública, la
diferencia abismal de calidad que existe
entre ambos sectores se relaciona con los recursos invertidos. Para Juan
Eduardo García Huidobro, decano de la facultad de educación de la Universidad
Alberto Hurtado, el gran problema de la educación chilena es la brutal
desigualdad ya que está organizada para mantener las diferencias de clases[2].
Es fácil comprobar esta premisa si es
que a un niño de un sector de Santiago vulnerado se le reubica, digamos que por
una beca, en un colegio de un sector de Santiago donde todos los apoderados son
profesionales y por consiguiente el nivel de ingreso es mayor que el de los
padres del colegio vulnerado, que es de donde proviene este niño. La forma de
evaluar a este nuevo estudiante debiese ser consecuente con el nivel educativo
que tiene el niño y que el docente utilice herramientas pedagógicas para lograr
la inclusión dentro del nuevo grupocurso.
En un sistema de educación no segregador no debiese presentar problemas que un
estudiante se cambie de un colegio a otro, independiente de la comuna en la
cual se encuentra el establecimiento. La realidad no es esta, y es tan
preocupante que a partir de la educación recibida durante la formación de 12
años de colegio es la calidad de vida que tendrás, en resumidas cuentas la educación
define toda tu vida.
[1]CEFECh,
(2014) El poder económico y social en la educación superior en Chile, Fundación
Heinrich Böll, página 15.
[2] Chile: Un Sistema educativo diseñado para mantener
las diferencias de clases.Guzmán, Juan Andrés. Ciper. https://aquevedo.wordpress.com/2011/07/03/chile-un-sistema-educativo-para-mantener-diferencias-de-clase/